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fibra organica
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Description

Este poncho está tejido en fibra natural de oveja, hilada y trabajada a mano en telar tradicional. No hay procesos industriales ni mezclas sintéticas: la textura, la caída y el abrigo son el resultado del tiempo, la destreza y el saber transmitido de generación en generación.

Los vivos y guardas están realizados con tintes naturales, obtenidos a partir de plantas, raíces y materias orgánicas del territorio. El color no se impone: emerge.

Breve historia del poncho

El poncho es una de las prendas más antiguas de los pueblos originarios andinos y del sur de América. Antes de la colonización ya existía como abrigo, abrigo ceremonial y signo de identidad.

No era una prenda decorativa: decía quién eras, de dónde venías y en qué etapa de la vida estabas.

Cada región, cada comunidad y cada telar imprimían su propio lenguaje en el tejido.

Sentido espiritual y sacramental

El poncho no se “usa”: se porta.

En la cosmovisión andina, envolver el cuerpo es un acto de protección y pertenencia. El poncho:

Resguarda del frío y del entorno

Marca presencia

Conecta a quien lo lleva con la tierra y el linaje

Es una prenda sacramental, en el sentido profundo: acompaña, protege y sostiene.

Por eso muchos ponchos se heredan, se cuidan y se usan en momentos significativos.

Tintes naturales y vivos

Los colores de este poncho no provienen de químicos ni procesos agresivos.

Los vivos están teñidos con pigmentos naturales, lo que hace que cada pieza tenga ligeras variaciones: no hay dos iguales.

Estas variaciones no son fallas: son la firma de lo vivo.

Impacto ambiental

Este poncho representa una forma de producir radicalmente opuesta a la moda industrial:

Fibra natural, biodegradable

Tejido manual, sin consumo energético industrial

Tintes naturales, sin vertido de químicos

Producción a pequeña escala, sin desperdicio

Trabajo artesanal que sostiene economías locales

Su huella ambiental es mínima, y su valor está en el tiempo que condensa, no en la cantidad producida.